Glorioso Pasado Historico de Camaguey - Raul D. Acosta Leon
<< Asamblea de Jimaguayú Índice Asamblea de Santa Cruz >>

 
LA ASAMBLEA DE "AGUARA".


Esta Asamblea, generalmente llamada de "La Yaya", no fué hasta el día 5 de Octubre de 1897, en que celebrara su primera sesión en ese lugar.

Disponiéndose por el artículo 15 de la Ley Fundamental, sancionada por el Consejo de Gobierno en sesión celebrada en "Manacas de Jobosí" (Las Villas) el 17 de Enero de 1897, que los Representantes electos concurrieron "con la debida anticipación a la residencia del Gobierno para poder celebrar sesión el día 2 de Septiembre, fué en esa fecha y en ocasión de encontrarse acampado el Consejo de Gibierno en "Aguará", donde con asistencia de los Representantes Enrique Collazo, Lope Recio, Manuel Despaigne, Cárlos Manuel de Céspedes, Tomás Pardo, José Fernández de Castro, José Fernández Roldán, Manuel Rodríguez y Aurelio Hévia, celebró su sesión preliminar la generalmente llamada Asamblea de "La Yaya"; y la que hubo de ser convocada a tenor de lo prevenido por el artículo 24 de la Constituyente en vigor, que señalaba un término de dos años para poder ser modificada y elegir un nuevo Consejo de Gobierno.

Los Representantes antes citados procedieron a reunirse el día 2 de Septiembre y en vista de no haber concurrido ninguno de los Representantes del cuarto, quinto y sexto Cuerpo del Ejército y faltar uno del primero y otro del tercero, resolvieron levantar acta en que constara dichos extremos, procediendo a celebrar una sesión preparatoria, en la que hubo de acordarse por unanimidad:

"Primero: Reunirse todos nuevamente en la residencia del Gobierno el día 15 del propio mes, si antes no tuviesen noticias de haber pasado la Trocha de Jácaro a Morón, por lo menos cuatro Representates del Departamento Occidental.

Segundo: Encargar a los ciudadanos Tomás Padró y Carlos Manuel de Céspedes, para que redacten un proyecto de Reglamento interior, a fin de presentarlo a la Asamblea una vez definitivamente constituida.

Tercero: Encargar al ciudadano Manuel Ramón Silva Zayas, para que redactase la presente acta.

Cuarto: Pasar al ciudadano Presidente del Consejo de Gobierno atento comunicación, notificándole el harberse reunido los referidos Representantes y levantado el acta correspondiente.

Con lo anteriormente expuesto se dió por terminada aquella sesión preparatoria, no volviéndose a reunir los asambleistas hasta el 18 de ese propio mes en que lo realizaron en la propia residencia del Consejo de Gobierno, en "Aguará", bajo la Presidencia del Representante Enrique Collazo, actuando como Secretario el también Representante Aurelio Hevia.

Constituídos en junta, la Presidencia manifestó que la reunión tenía por objeto el determinar la actitud que debería adoptarse llegado el día diez y nueve, vista la dificultad creada por no estar presentes todos ni la mayoría de los Representantes, así como tampoco tener noticias alguna de las elecciones llevadas a cabo en Occidente.

Discutido ampliamente el asunto, en el que tomaron parte todos los Representantes, y examinada en todos sus aspectos la cuestión, se acordó por unanimidad: Que, siendo los Representates mandatarios del pueblo, debían ajustar su conducta al mandato recibido; y que, si bien era verdad que por ausencia de muchos de los Representantes, no podían los presentes constituir la mayoría absoluta de la representación que la Ley determinaba, también lo era que, quedaría el pueblo sin ninguna, puesto que desde ese día dejaba de regir la Constitución, según lo dispuesto por el artículo 24 de la misma, cesando desde luego todos los poderes que de ella dimanaban y creándose una situación anárquica. Que, no existiendo ningún precepto legal que prescribiera cual fuero el número de Representantes necesarios para constituirse en Asamblea, y ya que por circunstancias que no fueron previstas, o fortuitas, han impedido la reunión de una mayoría, no debían dejar incumplido el mandato que debieran de sus electores, ni por consecuencia sin representación al país, debiendo, además, tener en cuento lo conveniente e importante que sería, para mantener el prestigio de la Revolución en el exterior, que la Asamblea se constituyera, y que, estimando que los asuntos que el artículo 24 de la Constitución somete a la diliberación de la Asamblea, son de tal magnitud y trascendencia, que debieran ser discutidos por lo menos por la mayoría de ésta, para más autoridad en sus resoluciones, se aplazaran dichos asuntos por creerlos un deber patriótico y de sana política, hasta que existiera la mayoría absoluta de los Representantes; pudiendo, no obstante, discutirse las actas de los presentes y otros trabajos referidos al régimen interior de la misma.

Por los anteriores fundamentos, los asambleistas resolvieron:

Primero:—Que los Representantes presentes se constituyan en Asamblea el día diez y nueve próximo, en cumplimiento del mandato de sus electores y conforme a las prescripciones de la Ley.

Segundo:—Que la Asamblea asuma la representación nacional y los Supremos Poderes de la República, todo vez que el artículo 24 de lo Constitución prescribe de un modo terminante que deja de regir el mencionado día, cesando por tanto los poderes por la misma instituidos.

Tercero:—Que aplazará la discusión de los asuntos encomendados a sus decisiones por el artículo 24 de la Constitución, puesto que los Representantes presentes no constituyen su mayoría absoluta, hasta tonto que la reuno; pudiendo, no obstante, comenzar los trabajos preliminares de instalación, de discusión de actas y régimen interior de la misma Asamblea; y

Cuarto:—Que se comunique por el Presidente, al del Consejo de Gobierno, que los Representantes han acordado constituirse en Asamblea el día de moñona a las dos de lo tarde, a fin de que se sirvan remitir al local de Sesiones los antecedentes y actas electorales que obren en su poder.

En la propia finco "Aguará", a las doce del día 19 de Septiembre de 1897, se reunieron el Presidente del Consejo de Gobierno, Salvador Cisneros Betancourt, el Vice-presidente Mayor General Bartolomé Masó, los Secretarios de Guerra Carlos Roloff, del Exterior Coronel Rafael M. Portuondo, del Interior Dr. Santiago García Cañizares, de Hacienda licenciado Severo Pina y los Representantes del pueblo, ciudadanos Enrique Collazo, Lope Recio, Manuel Despaigne, Carlos Manuel de Céspedes, Tomás Padró Griñán, José Fernández de Castro, José Fernández Rondan, Manuel Rodríguez Fuentes y Aurelio Hevia, declarándose abierto el período constituyente de 1897.

Dada la bienvenida a los nuevos Representantes por el doctor García Cañizares, a nombre del Consejo de Gobierno, contestando el Representante Enrique Collazo a nombre de sus compañeros, procediendo seguidamente el Consejo de Gobierno a abandonar el salón de sesiones, donde continuaron reunidos los asambleistas, quienes procedieron a la elección de la Mesa provisional, resultando electos para formarla Enrique Collazo como Presidente y como Secretarios, Carlos Manuel de Céspedes y Aurelio Hevia.

Los Representantes acordaron declararse constituidos en Asamblea y que los acuerdos fueran comunicados al Gobierno saliente, siendo redactado el primero de ellos en la siguiente forma:

"Que abierto el período constituyente por el Presidente del Consejo, señor Cisneros Betancourt, según lo previene el artículo 24 de la Constitución, los Representantes presentes se declaraban constituidos en Asamblea, en cumplimiento del mandato recibido de sus electores y conforme con las prescripciones de la Ley".

A propuesta del Representante Céspedes Quesada de que la Asamblea acordara autorizar a los miembros del Consejo de Gobierno para que continuaran el en ejercicio de sus funciones administrativas y de mera tramitación hasta tanto se resolviera otra cosa, el Representante Fernández de Castro, manifestó que dicho autorización debería limitarse a los Secretarios de Estado únicamente, para que éstos continuaran en el despacho de sus respectivas carteros. Sometido el asunto a votación triunfó lo propuesto por Céspedes Quesada por siete votos contra cuatro.

A solicitud del Representante Mendoza Guerra, interesando el nombramiento de una comisión que recibiera y saludara a varios Diputados procedentes de Occidente, que habían cruzado la Trocha de Júcaro a Morón, así lo acordó la Asamblea, designando a los miembros de la misma Recio Loynaz, Padró Griñan y al propio Mendoza Guerra.

El día 20 de Septiembre, la Asamblea se reunió en el propio lugar y a solicitud del Representante Hevia Alcalde de que las actas de las sesiones fueran autorizadas solamente con las firmas del Presidente y los Secretarios, poniéndose al márgen el nombre de todos los asistentes, hubo de oponerse a ello el Representante Rodríguez Fuentes, por entender que bien podía imponerse esa pequeña molestia a los asambleistas, en obsequio de dar mayor autenticidad a las actas, por lo que el Representante Hevia retiró su proposición.

En esta sesión fué aprobada una proposición de la Presidencia, en el sentido de que debería procederse al examen y discusión de las actas de todos los Representantes, previa la información de una comisión que se designara al efecto, siendo depositadas sobre la mesa las credenciales correspondiente a los señores Lope Recio Loynaz, Manuel Rodríguez Fuentes, Tomás Padró Griñán, José Fernández de Castro, José Fernández Rondán, Manuel Ramón Silva y Zayas, Pedro Mendoza Guerra, Manuel Despaigne Revery, Carlos Manuel de Céspedes Quesada, Aurelio Hevia Alcalde y Enrique Collazo Tejada.

La Comisión de Actas quedó integrada por los miembros de la Asamblea Recio Loynaz, Fernández de Castro, Fernández Roldán y Hevia Alcalde.

La última sesión celebrada por la Asamblea en "Aguará", lo fué el día 24, fecha en que la Comisión designado en la sesión anterior para que procediera al examen de las actas de los Representantes presentes, hubo de emitir su informe en sentido favorable, entendiendo que deberían ser investidas de las prerrogativas anexas a sus cargos.

Una vez aprobado el dictamen de que se trataba, se pasó a discutir cada una de las credenciales a que el mismo se contraía, siendo aprobadas y, por tanto, reconocidos como Representantes todos los favorecidos.

En la enmienda que presentara el Representante Céspedes Quesada, interesando que la Asamblea deliberara acerca de las elecciones celebradas en la primera Brigada de Manzanillo, calificándolas y determinando quien debería ocupar el puesto de Suplente del Segundo Cuerpo, rcayó el acuerdo de dejar aplazado el asunto para otra oportunidad, "por lo avanzado de la hora".

En la primera sesión celebrada por la Asamblea en "La Yaya", que lo fué con fecha 5 de Octubre, se conoció de un escrito del Consejo de Gobierno de fecha 21 de Septiembre anterior, por el que interesaba ciertas aclaraciones en relación con determinados acuerdos adoptados por ese Cuerpo deliberativo, por estimarlos contradictorios, pues en tanto que en dos de ellos se consignaba de manera terminante el haberse constituído la Asamblea, "asumiendo la Representación Nacional y los Supremos Poderes de la República", erigiéndose por tanto gobierno de ella, haciendo uso de las facultades que a la Asamblea señalaba el artículo 24 de la Constitución; en el tercer acuerdo se comprometía a no intervenir en los "asuntos encomendados a sus decisiones", fundándose para ello en que los Representantes presentes no constituían la mayoría absoluta. La Asamblea acordó, a propuesta del Representante Rodríguez Fuentes, que se hiciera saber por segundo vez al Consejo de Gobierno "que constituída la Asamblea, había asumido todos los Poderes de la República" y que "solo había autorizado a los miembros del Consejo para que continuaran en sus funciones administrativas, en aquellos asuntos de mera tramitación".

Antes de dar término a la sesión, la Presidencia se dirigió a los Representantes Tomás Padró y Carlos Manuel de Céspedes, interesando de los mismos la redacción del Reglamento interior de la Asamblea, cuya labor les había sido encomendada.

En el propio lugar, "La Yaya", la Asamblea se reunió nuevamente el día 10 del propio mes, actuando la misma Mesa de carácter provisional.

Por el Secretario actuante se dió cuenta de la existencia de las actas de los Representantes doctores Domingo Capote, Ernesto Fonst Sterling, José B. Alemán, Nicolás Alberdi, Feranado Freyre de Andrade, Andrés Moreno de la Torre, Manuel Alonso, Eusebio Hernández, Cosme de la Torriente, José Lacret Morlot, Lucas Alvarez Cerice, Fermín Valdés Domínguez y Salvador Cisneros Betancourt.

La Asamblea acordó que la Comisión examinadora procediera al examen de las mismas, emitiendo el oportuno dictamen.

Habiéndose dado lectura por el Secretario Hevia al informe emitido y concedida por la Presidencia la palabra al objeto de que el mismo fuera discutido, hizo uso de la misma el doctor Eusebio Hernández, el que hubo de expresarse en los siguientes términos:

"He venido a la guerra con el firme propósito de trabajar por la libertad, la justicia y el decoro de su pueblo, que tenía la honra de poder declarar muy alto en todas circunstancias protestó enérgicamente contra la injusticia, los abusos de autoridad y los tendencias más o menos encubiertas de matar las energías del país cubano, reduciéndolo al servilismo que ha hecho la desgracia de algunas de nuestras Repúblicas vecinas. Que para conseguir ese resultado, dijo, he tenido que hacer el sacrificio de mi posición, y lo digo para que se sepa por ese hecho que he tenido razón en adoptar aquella avtitud".

Durante el curso de su peroración, el doctor Hernández hizo inculpaciones contra una alta autoridad militar, que nada tenía que ver en el asunto, que se consideraba con el derecho de hacer las elecciones, designando e imponiendo candidatos, significando a la vez que en Las Villas no se había permitido votar al elemento civil, teniendo la seguridad de que ello no obstante había triunfado su candidatura de Diputado, habiendo recibido solamente el acta de Suplente. Que tenía pruebas de que para el acta que se le había otorgado en Pinar del Río había sido propuesto por el General en Jefe que lo recomendó a algún jefe militar "con la eficacia que pueden hacerlo los que tienen por ley su voluntad".

Que no pudiendo representar a Las Villas, que expontáneamente le ofreciera la inmensa mayoría de sus votos, en manera alguna podía permanecer tranquilo en el seno de la Asamblea donde aparecería como un Representante del General en Jefe, y que él no habría de representar otros intereses que los de su Patria; terminando pidiendo se le devolvieran las actas.

El doctor Freyre de Andrade expuso que el doctor Hernández no podía retirar su acta de Representante, por el hecho de haberla entregado a la Comisión examinadora y haberse personado en la Asamblea, quedando sometido a lo que ésta puidera acordar.

En vista de las reitiradas manifestaciones del doctor Hernández interesando la devolución del acta en cuestión, la Asamblea aprobópor unanimidad una moción del doctor Hevia, acordando que el Representante Hernández no podía retirar el acta entregada a la comisión informadora hasta tanto no se resolviera sobre el dictámen que en la misma recayera.

La Asamblea acordó se procediera a la lectura de los nombres de cada uno de los Representantes incluidos en el informe de la comisión de actas, teniéndose desde luego por admitidos a todos aquellos cuyas actas no diesen origen a ninguna discusión, dando el siguiente resultado: